Gerardo romero
El irlandés Conor McGregor publicó en su cuenta de X, antes Twitter, sobre una nueva pelea en puerta. “Me han ofrecido un oponente y una fecha y he aceptado. Esperando el contrato”, escribió.
Minutos después, el mensaje desapareció. Demasiado tarde. La especulación ya corría sobre su posible regreso en el evento que la UFC prepara para el 14 de junio en la Casa Blanca.
Días antes, el presidente de la compañía, Dana White, había asegurado que la cartelera del evento estaba cerrada, aunque sin revelar los nombres detrás de los combates.
La realidad es que McGregor no compite desde hace cinco años, después de fracturarse la pierna izquierda en un encuentro contra Dustin Poirier. Sin embargo, su cercanía con el mandatario estadounidense Donald Trump añade un ingrediente distinto.
Nada está firmado, nada está anunciado oficialmente. Pero en la UFC, como en la política, los silencios y los mensajes borrados también hablan. Si el retorno de “The Notorious” se concreta, no será solo un combate, será un evento histórico.







