El presidente estatal de Morena en Michoacán, Jesús Mora, lanzó una dura crítica contra el diputado Carlos Bautista Tafolla tras su llamado para que fuerzas armadas de Estados Unidos ingresen al estado con fines de “intervención” en materia de seguridad.
Para Mora, la propuesta no solo refleja un entreguismo “evidente y vergonzoso”, sino también una profunda ligereza política. “Se comporta como si la soberanía fuera un sabor de paleta: aguacate, fresa o intervención norteamericana. Pero aquí no hay mostrador ni catálogo, hay Constitución”, ironizó.
El dirigente afirmó que Bautista Tafolla incluso fabricó una narrativa sobre supuestas reuniones con autoridades estadounidenses que nunca ocurrieron. No hubo agenda, no hubo encuentros oficiales ni interlocutores. “Pidió que se invadiera su propio estado y ni siquiera logró que lo recibieran. Históricamente, los entreguistas al menos tenían contactos; este diputado no calificó ni para eso”, señaló.
Mora agregó que el legislador desconoce incluso los protocolos básicos de las relaciones internacionales, al recordar que cualquier acercamiento formal pasa por la embajada y por instancias sin facultades en seguridad o defensa. “Nunca habíamos visto a alguien que quisiera entregar Uruapan y además no supiera con quién hablar”, dijo.
Más allá del discurso, el líder morenista sostuvo que el trasfondo del escándalo es desviar la atención pública. Mientras el diputado impulsa un show mediático, la investigación por el asesinato del exalcalde Carlos Manzo avanza hacia su círculo cercano. “En lugar de aportar pruebas o acompañar el proceso legal, prefirió pedir una invasión extranjera para distraer a la gente”, acusó.
Mora subrayó que quienes atacan al Estado mexicano no han presentado denuncias formales ni pruebas ante las fiscalías. “No hay interés en la justicia, hay teatro”, sentenció.
Finalmente, recordó que la Constitución es clara: México se rige por los principios de no intervención y autodeterminación, y el ingreso de tropas extranjeras solo puede darse con autorización del Congreso, lo que equivaldría a aceptar una ocupación militar. “Eso no es cooperación, es renunciar a la soberanía”, afirmó.
El dirigente concluyó con un mensaje directo: quien no confía en las instituciones puede dejar el cargo, proponer reformas o presentar pruebas, pero no ofrecer el territorio nacional. “La soberanía no se vende ni se encarga por catálogo”, remató.








