A un mes del atentado con coche bomba que cobró la vida de seis personas, autoridades reforzaron la seguridad en la región de Coahuayana mediante el despliegue de al menos cuatro bases de operaciones en puntos considerados estratégicos.
Una de estas instalaciones fue colocada en una franja cercana a la línea divisoria entre Michoacán y Colima, zona identificada por su uso frecuente como ruta de desplazamiento de organizaciones criminales que operan en el occidente del país.
La región se caracteriza por la coexistencia de grupos delictivos y guardias comunitarias, escenario que ha derivado en enfrentamientos armados, amenazas recurrentes y un clima constante de incertidumbre entre los habitantes.
El objetivo del despliegue es reducir riesgos de nuevos ataques y mantener condiciones mínimas de seguridad, en un territorio con antecedentes recientes de violencia de alto impacto.
Las indagatorias por el atentado continúan abiertas bajo la conducción de la Fiscalía General de Michoacán y la Fiscalía General de la República, sin que hasta ahora se haya informado sobre detenciones relacionadas con el caso.








