Durante los Grammy, la rapera Nicki Minaj se convirtió en el blanco de una de las bromas más controversiales del conductor Trevor Noah. El motivo: se declaró recientemente la “fan número uno” del presidente Donald Trump.
“No está aquí, sigue en la Casa Blanca discutiendo temas muy importantes”, dijo Noah ante la ovación de los asistentes, para luego imitar a Trump con comentarios despectivos sobre el cuerpo de ella.
La respuesta de Nicki no se hizo esperar. A través de su cuenta de X, antes Twitter, la rapera condenó las burlas con un mensaje tan polémico como religioso. “Mientras realizan su ritual esta noche, Dios se revelará. El ritual les saldrá mal, Dios no será burlado. Bendito sea Jesucristo. Toda lengua que se levante contra mí en el juicio será condenada y avergonzada”.

Señaló a la industria de incurrir en prácticas dignas de un culto satánico y hasta hizo referencia a sacrificios humanos.
También cuestionó directamente la vida y preferencias del anfitrión: “Trevor se niega a salir del clóset cuando todos en la industria conocen a su novio”.







