En playas de Aquila, Coahuayana y Lázaro Cárdenas, integrantes de los campamentos tortugueros mantienen jornadas diarias para resguardar a la tortuga laúd durante su temporada de anidación, que va de noviembre a febrero. Las labores incluyen el monitoreo del arribo de los ejemplares, la protección de los nidos en sitio o el traslado de los huevos a espacios seguros hasta su eclosión.

La playa de Mexiquillo destaca como uno de los principales santuarios naturales de esta especie en el país, al ubicarse entre las cinco playas de México donde la tortuga laúd anida de forma recurrente.

Para los meses de febrero y marzo se prevé la liberación de crías, una etapa clave para incrementar sus posibilidades de supervivencia y fortalecer la conservación de esta especie emblemática del Pacífico mexicano.








