Gerardo Romero
Billie Eilish ganó este domingo el Grammy a Canción del Año por “Wildflower” durante los premios Grammy, celebrados en Los Ángeles. Se impuso frente a una lista de éxitos globales que incluía temas de Lady Gaga, Bad Bunny, Sabrina Carpenter, Doechii y la colaboración viral de Rosé con Bruno Mars, en una de las categorías más competidas de la gala.
Subió al escenario acompañada de su hermano y colaborador creativo, Finneas O’Connell, con quien ha construido buena parte de su propuesta artística, y lanzó un discurso contra las políticas migratorias del presidente Donald Trump. “Agradecida como estoy, honestamente no siento que necesite decir otra cosa que nadie es ilegal en tierra robada”, sentenció, aludiendo a la historia de despojo contra los pueblos originarios en Estados Unidos. Desde su llegada, la cantante lució un pin con la consigna “Fuera ICE”, un símbolo que se replicó en varios vestuarios.
Entre los otros ganadores de la noche destacaron Harry Styles, que se llevó el premio a Mejor Álbum Pop Vocal por Harry’s House, y Beyoncé, quien añadió otro Grammy a su colección con el reconocimiento a Mejor Álbum R&B por Renaissance. Aun así, Billie Eilish se convirtió en la figura más comentada, no solo por su música, sino por usar su plataforma para hacer un pronunciamiento político en una gala seguida a nivel mundial.
Con apenas 24 años, Eilish reconoció la dificultad de saber qué decir y qué hacer en un contexto políticamente polarizado, pero apostó por la esperanza en un evento marcado por el rechazo al racismo contra la comunidad latina.







