La derechista Laura Fernández será la próxima presidenta de Costa Rica luego de obtener el 48.33% de los votos en la elección presidencial, resultado que le permitió ganar en primera vuelta y asumir el liderazgo de una de las democracias más estables de América Latina.
Durante su discurso de victoria, pronunciado la noche del domingo en San José, Fernández aseguró que su gobierno luchará por mantener el crecimiento económico y por cambiar las “reglas del juego político”. Subrayó que su administración “nunca permitirá el autoritarismo” y prometió rescatar y perfeccionar las instituciones democráticas, bajo un modelo de diálogo y conciliación.
“Nos toca edificar la tercera república. El mandato que me da el pueblo soberano es claro: el cambio será profundo e irreversible”, afirmó ante cientos de simpatizantes.
Con 39 años, Fernández se convertirá en la segunda mujer en llegar a la Presidencia costarricense, después de Laura Chinchilla (2010-2014). Exministra de la Presidencia y de Planificación, se ha definido como heredera política del actual mandatario Rodrigo Chaves, de quien busca dar continuidad a sus iniciativas.
Sus adversarios la acusan de promover un giro autoritario, especialmente por sus propuestas de mano dura contra el narcotráfico y reformas al Estado, señalamientos que ella ha rechazado.







