Frankenstein sin multitud

Sillas vacías y un puñado de asistentes marcaron la proyección gratuita de “Frankenstein”, la nueva versión cinematográfica dirigida por Guillermo del Toro. El contraste no pasó inadvertido: un espacio que ha congregado conciertos masivos y celebraciones patrias apenas reunió a menos de un centenar de personas frente a la pantalla.

Se trató de un evento al aire libre, sin costo, en uno de los escenarios públicos más emblemáticos del país y vinculado al nombre de un cineasta mexicano de proyección internacional. A las 18:30 horas, cuando arrancó la función, la plancha permanecía mayormente despejada. Algunas personas llegaron con anticipación para apartar lugar; otras, que se toparon con la proyección mientras paseaban por el Centro Histórico, miraron unos minutos y siguieron su camino.

En un espacio que ha sido termómetro político y cultural del país, la convocatoria quedó lejos de otras jornadas en las que la plancha se convierte en marea humana. La infraestructura estaba dispuesta: sillas alineadas, pantalla monumental, equipo de sonido y logística básica; sin embargo, la asistencia no correspondió a la dimensión simbólica del lugar ni al peso del proyecto cinematográfico.

La película, producida por Netflix y dirigida por Guillermo del Toro, compite en nueve categorías de los premios de la Academy of Motion Picture Arts and Sciences, incluidas Mejor Película y Mejor Guion Adaptado. Aun así, la imagen de sillas vacías en el corazón de la capital abre interrogantes sobre los hábitos de consumo cultural, la eficacia de la difusión institucional y el alcance real de las convocatorias públicas, incluso cuando llevan el sello de un nombre consolidado en la industria global.